“Nadie nos ve nunca como humanos porque somos más fantasmas que cuerpos, porque la gente teme que mi expresión de género sea un truco que existe para ser perversa y atraparles sin su consentimiento, que mi cuerpo es una fiesta para sus ojos y manos y que una vez se alimentan de mi extrañeza regurgitarán las partes que no les plazcan”. Lee Moboke, poeta.

Por fin la Organización Mundial de la Salud ha sacado “la incongruencia de género” (la transexualidad) de la clasificación de enfermedades mentales, siendo considerada como una disfunción sexual. Esta modificación es muy importante, ya que pierde la categoría de transtorno psicológico para quedarse en una cuestión física, que no es otra que la falta de adecuación entre el sexo biológico asignado al nacer y el género con el que se identifica la persona.

Desde FeSP-UGT damos la bienvenida a esta importante decisión, ya que resulta clave para normalizar las vidas de las personas trans, al igual que sucedió con la despatologización de la homosexualidad en 1990, por ello nos sumamos a la tarea de trabajar por visibilizar las necesidades de la población trans de diferentes generaciones, con especial hincapié en la infancia y la juventud, así como las múltiples y habituales discriminaciones que sufre el colectivo trans en ámbitos como el educativo, el laboral o el sanitario.

Recerda que en FeSP-UGT consideramos que todas las personas somos especiales y diferentes, nadie merece un trato indigno.